“El mundo amarillo. Si crees en los sueños, ellos se crearán”

Mi primera entrada quisiera dedicarla a un mundo sorprendente: el mundo amarillo.

Este concepto puede que esté de moda… o no. Y es que con la retransmisión de la serie Pulseras Rojas creo que ha cobrado más vida, aunque mucha gente no sepa aún su relación. La serie está inspirada en el libro El mundo amarillo, de Albert Espinosa, que nos cuenta de forma maravillosa sus aprendizajes de vida y su lucha contra el cáncer.

Y es que parece que hay que enfrentarse a una situación dolorosa para emprender el camino de la reflexión y del conocimiento de uno mismo. Yo creo que no hay nada peor que caer en esta mentira, que por desgracia inunda nuestras calles de indecisión, de incertidumbre, de inmovilismo.

Hay que ser valiente, porque como dice Vetusta Morla: “ser valiente no es sólo cuestión de suerte“. Hay que despertar, desperezarse y creer en uno mismo para avanzar en este camino de vida que día a día nos da la oportunidad de seguir creciendo. Y es que la vida está para disfrutarla, para vencer los miedos, para enamorarse, para enfadarse y recapacitar, para caer y levantarse. Y en este camino, por suerte, casi siempre sin preaviso, aparecen enfrente personas que no puedes describir porque las palabras se quedan cortas…

Los amarillos… Personas especiales que aparecen en nuestras vidas, que nos regalan sus caricias, que nos contagian su energía con abrazos o que velan nuestros sueños cuando más lo necesitamos. Son aquellas que marcan nuestra vida, que no necesitan tiempo ni mantenimiento. Que están ahí a pesar de la distancia física, que a veces desaparecen y vuelven a aparecer. Aquellas con las que hablar siempre se queda en horas que parecen minutos porque las conversaciones hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad… o más que eso.

Albert dice que hay 23 amarillos para cada uno de nosotros. ¡Quién sabe! A veces la vida sólo te muestra uno… o a veces te sorprende y te concede la oportunidad por descubrir a muchos de ellos. Por suerte yo he descubierto a muchos de los que considero amarillos en situaciones variopintas y algunos hasta son de esos que se mantienen con el tiempo. Y creo que siguen apareciendo… porque las personas felices creo que se atraen entre sí. Porque la energía que se desprende, se expande cuando se comparte.

Ojalá que todos los que estéis ahí, tengáis también el placer de tener amarillos a vuestro alrededor. Y si aún no los habéis descubierto, aún no es tarde, que la dicha no es buena, sino maravillosa.

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