Navegando hacia el destino

Del puerto parte hacia el ancho mar buscando un motivo que oriente su velaje y se deje mecer por la suave brisa silbante. Se desprende de las últimas cuerdas que la unen al puerto y se balancea levemente mientras los grandes pesqueros amarran en el gran muelle. Nada tiene que ver con aquellos que traen grandes riquezas para los hombres y ninguna alegría ponen en el trabajo. Su única realidad la forman algunos tablones de madera y leños viejos que se sujetan aún fuertemente gracias a su maestro. En el centro un mástil delgado y torcido sujeta la lona tutelar que dirige el viento cuando sopla.

Avanza tímidamente entre las brumas de marejada que sugieren la tempestad aledaña. Sin retroceder entre la niebla despliega su áureo tesoro y se enfrenta a la vida naturaleza, respondiendo con confianza y paz. Las tablas crujen y gimen tras las azarosas embestidas de la espuma azul, penetrando en lo más íntimo. Los suspiros y el llanto se unen en unísona armonía con el ocaso del viaje. Y lentamente las nubes encrespadas huyen de la victoriosa rosa que porta asida al armazón.

El agua está serena, refulgen los rayos de luna como un resplandor en la mañana. El último calor escapa ahuyentado por la oscuridad. Y ella navega en el océano verdeazulado sin rumbo, hacia la orilla. Nadie guía sus maderos y su vela rota por la fuerza de la tormenta. El líquido inerte no se ruboriza ante sus pasos, lo deja escapar porque nada tiene en su contra. Una playa se muestra abierta a recibirla para acoger su triunfo sobre la angustia y la soledad. Las palmeras, las gaviotas inmaculadas, la arena de sílice fina y húmeda… Ha divisado entre el vapor traslúcido unos remos llevaderos cuya fortuna es la certeza de la verdad y una figura deslumbra allá en lo alto. Ha elegido entre las dudas unas caricias sensuales cuyo origen es la fe en la esperanza y una imagen se aproxima en el silencio. La contemplación, el vuelo ágil y el sentimiento de felicidad y mesura… Es la estrella de su oriente, es la guía hacia el destino claro y cierto, verdadero.

Es la barca de la indecisión y la penumbra cuando en medio de la paz aparece la dificultad y el obstáculo, ley de vida. Es el corazón de cada uno que guía la voluntad de enfrentarse a la incertidumbre con la seguridad de que somos hombres aspirantes a un futuro más cercano a la verdad. Una voz se escucha en medio de la Naturaleza:

“Abre tu corazón a la certeza de que tú eres el único que dirige tus pasos y tus huellas dejarán una marca imborrable que será historia y ayuda a la humanidad.”

barco

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