Aprende, Vuela y Escucha

Mis pensamientos vuelan, buscando su reflejo en aguas cristalinas, ausentes de los ruidos que nos rodean, reflexivos en un momento de tranquilidad. Ahora, en el viaje a la felicidad, recupero mi amuleto, recuerdo mis palabras mágicas. Y es que, en esta hora, miro con delicadeza las tres palabras que me acompañan durante mi vida y que se alternan su presencia y su orden de importancia. Y es que, se las debo a uno de mis amarillos más longevos, que un día me regaló el libro de Juan Salvador Gaviota.

Aprende
Vuela
Escucha

Aprender de la experiencia, de la observación de la vida, de mirar el detalle que se pierde entre las prisas y la generalidad. Aprender a ver más allá del envoltorio, a confiar en las sensaciones que las cosas transmiten, a creer que este mundo puede cambiar y convertir la insensatez y la frialdad en generosidad y cariño que permitan a todos ser más felices.

Volar, plácidamente, sin miedos, sin mirada atrás. Alzar el vuelo para sentir la libertad y cerrar los ojos para dejarse llevar. Volar para liberarse de aquello que sobra, de las piedras que nos hacen caer más rápidamente, de aquello que nos ancla a un lugar, a un pensamiento, a un yo pasado que ya no volverá. Volar para descubrir el yo más interior.

Escuchar a los que saben, escuchar a los que piden y aquellos que comparten. Abrir la mente a diferentes opiniones, a conocimientos desconocidos y a pensamientos diferentes. Escuchar para poder hablar, para que la voz no esté llena de palabras vacías, sino que sirvan de aliento para aquellos que buscan soporte y se hayan perdidos. Escuchar para que el yo interior reflexione sobre lo que se dice.

Cada uno de nosotros tiene su amuleto, una palabra, una imagen, un lugar, una canción… algo que nos recuerda nuestra esencia, que nos impulsa hacia adelante o que simplemente, nos revela nuestro estado anímico actual. Buscad vuestro talismán, no en una persona pues todos somos viajeros pasajeros, sino en algo a lo que podáis retornar cuando estéis tristes, cuando la alegría os desborde, cuando la vida sonría o las lágrimas broten con fuerza.

Hoy vuelo… dejando atrás una vida para comenzar otra, trenzando un puente entre mi ayer y mi mañana a través del hoy. Sintiendo que la vida sonríe y que cada día es un buen momento para superarse, para decidir  no rendirse ante la adversidad y crecer, como el ave que aprende a volar, escuchando a sus mayores, y con la práctica conseguir volar. Hoy vuelo porque me siento libre y soy feliz.

gaviota

“Pero yo no quiero honores. No tengo ningún deseo de ser líder. Sólo quiero compartir lo que he encontrado y mostrar esos nuevos horizontes que nos están esperando.”

Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach

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