Divagaciones internas, día 2

Querido corazón,

Hoy te escribo para enviarte melodías que espero que te reconforten tanto como a mí. Ayer fue un día especial por muchos motivos, pero sobre todo porque “I veig com brilla aquesta nit. Fa temps que no em sentia així“. Te escribo hoy con sonidos de Blaumut, porque sé que te llenarán de paz, como lo hicieron conmigo ayer.

Ayer fue uno de esos días de invierno, tristes, que brillan con luz propia. Y es que la luz no ha de venir de fuera, sino que se ha de portar desde el interior y dejarla salir libremente. Nubes grises y lluvia intermitente. Paseo bajo el paraguas, charcos que esquivar y gente de compras que aprovecha las rebajas. Por fuera, una pasajera más entre la multitud. Por dentro, un corazón alegre y feliz que mira con amor y disfruta desconectado de las rutinas. Porque ayer las compras eran un incentivo para dar, para servir, para regalar aquello que tantas veces queda dentro. Y lo que queda es el ser que siempre está. Lo que se es, lo que se quiere ser.

Hacía tiempo que no me sentía así. Lo sabes. O quizás no, pero por eso quiero decírtelo, para que recuerdes el calor de unas manos que te abrazan con ternura, el tacto de un rostro que te acaricia con dulzura y los latidos, rápidos, que encienden el fuego de la vida.

Porque en la vida las pequeñas cosas, los pequeños detalles, son los que nos llenan. Pequeños lapsos de tiempo que no se pueden pedir, que no se pueden planificar, que nacen, que se viven lentamente, que se quedan para siempre. Deléitate con esos pequeños momentos que te inundan por dentro de vida y guarda su esencia para cuando el frío hiele el aire que respiras. Deja que los escalofríos de placer recorran tu ser y déjate llevar…

Deja que el violín te cautive, que el chelo te lleve en volandas, que la música te traslade a tu mundo interior y escribe versos en los que apoyar tus letras. Deja que la vida siga y te sorprenda. No evites sonreír y no niegues que eres feliz. Porque cuando lo seas, habrá quien se sorprenda de la apariencia de tu rostro, del brillo de tus ojos. Dame tu mano y cógeme con fuerza para que te sostenga, para que te envíe mi energía o para que sepas que no estás solo.

paz_amanecer

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