Si vas dejando que se escape lo que más querías

En ocasiones la vida es para escuchar el silencio y en él hallar la paz necesaria para tener voz y poder hablar. El silencio purifica y permite recuperar a veces la perspectiva de las cosas, de nuestra realidad que gira tan deprisa. Sirve para ser dueño de lo que se calla y buen juez de lo que luego se ha de decir. Sirve para retroceder en los recuerdos y echar de menos,  pero también para valorar lo que se tiene y poder luchar para que las malas hierbas se quiten y los buenos hábitos permanezcan y se instalen. Porque la vida necesita nutrientes básicos para seguir adelante y energía suficiente para que todo se transforme en vida plena.

Porque cada uno ha de evitar su descomposición, su deterioro. Cada uno hemos de velar por nuestra unidad e integridad y cultivar nuestros dones, nuestras virtudes, templando nuestros defectos, nuestros impulsos. Hemos de ser cuidadores de nuestro cielo heredado, pero construir con esmero nuestro cielo futuro, nuestro presente, nuestro futuro.

Buscar en el corazón el árbol de la vida que late, que nos orienta y nos guía en los momentos de indecisión y buscar los pedazos de vida que perdimos por el camino por inconsciencia, por pereza, por descuido. Si queremos que la vida sea larga y la felicidad llene sus días, no mantengamos la espera innecesaria y empecemos a construir el largo camino de los deseos, de los sueños, de las esperanzas y de las huellas que, poco a poco, quedarán impresas en este mundo.

descomposición_blanco_y_negro

Me viene a la mente una canción que me invita a visitar los recuerdos y mirarlos con dulzura. Para valorar lo que representan y lo que han sido, sin perder la vista de aquellos que serán. Porque en la vida hay que ser y estar para los que nos rodean, pues es ahí donde queda nuestra huella cuando ya no estemos. Y romper los muros de metacrilato que a veces se generan entre nosotros y las personas que más queremos.

                 Echo de menos
                 la cama revuelta,
                 ese zumo de naranja
                 y las revistas abiertas.

                 En el espejo
                 yo encuentro tu mirada,
                 no hay besos en la ducha,
                 ni pelos, ni nada.
                 Entre nosotros
                 un muro de metacrilato
                 no nos deja olernos
                 ni manosearnos.
                 Y por las noches
                 todo es cambio de posturas,
                 encuentro telarañas
                 por las costuras.
                 … lo mismo te echo de menos, lo mismo,
                 que antes te echaba de más…

                 Si tú no te das cuenta de lo que vale,
                 el mundo es una tontería,
                 si vas dejando que se escape
                 lo que más querías.

                 Echo de menos
                 el crujir de tus tostadas,
                 sentir por el pasillo
                 tu gato que araña.
                 En mi camisa
                 llevo tu aroma preso
                 y el rojo de tus labios por el cuello.

                 Entre nosotros…

Echo de menos, de Kiko Veneno

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