Creer en la intuición

“No podemos fiarnos de la imagen que el cerebro nos brinda de la realidad. La paradoja está en que sí podemos fiarnos en cambio de la intuición.”

El cerebro construye la realidad, Eduard Punset en el programa Redes

Según la RAE, la intuición es la facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento. También es la percepción íntima e instantánea de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene. Coloquialmente es un presentimiento.

La sociedad nos invita a olvidar la intuición como fuente de conocimiento. La naturaleza sabia nos da la intuición como voz interna que nos alerta. Según la medicina china, la intuición está relacionada con el pulmón y es el alma que nos advierte de los peligros físicos y psíquicos.

Sea cual sea el prisma a través del que vemos la intuición, creo sinceramente en las palabras con las que inicio el post. Podemos fiarnos de la intuición. Y más aún, diría que debemos fiarnos de la intuición más veces que de la imagen que nos brinda la razón. Lo complicado es saber qué es lo que te dice la intuición y no es simplemente un engaño de la razón.

Cuando vamos caminando por una calle y vemos un animal con aire agresivo. Es la intuición la que puede alertarnos del peligro que puede suponer para nosotros. Cuando sentimos hablamos con un amigo y sentimos que su voz suena diferente, es la intuición la que nos puede avisar de que algo ocurre. Cuando estamos con alguien conocido y observamos que se comporta de una forma distinta a la habitual, es la voz interior la que puede hacernos ver esa diferencia, a veces sutil.

Dicen que para poder reconocer lo que la intuición nos cuenta hay que establecer un diálogo profundo con uno mismo. Hay que ser capaz de identificar todas las voces internas para poder discriminar entre lo real y lo imaginado, la intuición verdadera o la falsa intuición. Creo que es necesario que uno mismo sepa identificar su voz interior para avanzar en el crecimiento personal. Pero aún más si lo que se quiere es desarrollar esta capacidad que nos puede permitir ver a través de unos ojos más reales.

Como ha investigado Gerd Gigerenzer, en la toma de decisiones es importante tener en cuenta la intuición, porque “resulta que tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una buena razón que si tenemos en cuenta diez“.

Confío en la intuición que me hace sentir que alguien necesita mi ayuda, que me alerta que he de redirigir mis pasos, que me recuerda llamar a un amigo… para que mi voz le consuele, le aliente, le motive o mi presencia le sea cercana. Confío en el sentimiento de amargura y apatía extrema que me pide que cambie el rumbo de mi vida hacia algo que la llene, no que mine la moral poco a poco. Confío en la voz que me guía hacia presentimientos que se confirman, porque en medio de la tormenta, la intuición es más racional que el propio pensamiento racional.

Creo en esa voz que me deja sentir que necesito escucharla para que me guíe y me ayude a decidir dónde dejar huellas en mi camino.

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