Aceptación… de buen grado

Algunos días nacen con un destino diferente al que deberían. Bien como imposición de una jerarquía superior que tiene poder para condicionar nuestros actos, nuestros pasos, nuestras decisiones o bien por adaptación al medio en que nos movemos. En cualquiera de los dos casos, hay algo distinto a lo que suponíamos que sería, pero la principal diferencia no vendrá por ello si no por la actitud que tengamos ante ese cambio. Y aunque quizás tendamos a pensar que esto puede ser reflejo de una situación laboral, también puede dar cabida a otras situaciones de nuestra vida personal y familiar.

No se puede negar que nos cuesta aceptar de buen grado aquello que entra dentro de nuestras previsiones, de nuestros planteamientos. En general, somos reticentes a aceptar sin más aquello que no viene de nuestra propia cosecha. Y esto se complica más aún si las instrucciones provienen de alguien con el que no congeniamos demasiado o incluso tenemos más de una diferencia de criterio, de carácter, etc.

Sé de lo que hablo (como ocurre con muchos de vosotros) y cuesta dar el brazo a torcer cuando sabes que tendrías mil motivos para romper la defensa de tu oponente. Pero como bien dicen algunos sabios, no siempre tener ganada una batalla significa que se gane la guerra. A veces, la victoria final requiere de paciencia, de soportar algunas pérdidas, de tomar el camino más recto, pero sí el más oportuno con el fin de no desviar la mirada del objetivo final por divisar los detalles del camino.

Cuando lo piensas fríamente, te das cuenta que enfadarte no te conduce a un lugar mejor que mantener la calma y ser cordial. Que mirar a los ojos a tu alrededor y compartir una sonrisa hará que quizás aquel que quiere herirte resulte herido con sus actos, que aquel que te desee mal se dé cuenta de su error y aquel que quería mandar sin pensar, en realidad, descubra que estaba ciego y no podía llegar a buen puerto sin tu ayuda. En la vida más vale ser amable que atrevido e irrespetuoso. Porque aquel que siembra recogerá algún día tempestades o buena cosecha, según aquello que el día menos pensado sembró.

Ahora, que nadie me ve, sueño con volar muy alto, como el albatros que surca plácidamente sobre el arco iris. Cerrar los ojos y soñar con esa cálida sonrisa que recarga las pilas y te hace perdonar y abrir una hoja en blanco para escribir una nueva historia. Soñar hasta que nazca un nuevo día cargado de ilusión por vivir y ser feliz.

albatros_arco_iris

                       Somewhere over the rainbow
                       Way up high,
                       There’s a land that I heard of
                       Once in a lullaby.

                       Somewhere over the rainbow
                       Skies are blue,
                       And the dreams that you dare to dream
                       Really do come true.

                       Someday I’ll wish upon a star
                       And wake up where the clouds are far
                       Behind me.

                       Where troubles melt like lemon drops
                       Away above the chimney tops
                       That’s where you’ll find me.

                       Somewhere over the rainbow
                       Bluebirds fly.
                       Birds fly over the rainbow.

                       Why then, oh why can’t I?
                       If happy little bluebirds fly
                       Beyond the rainbow
                       Why, oh why can’t I?

Somewhere over the rainbow, compuesta por Harold Arlen y Yip Harburg

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