Objetivo: que la pena no te ahogue

Hay días en los que la fatiga acumulada y el estrés, y unas gotas de tristeza y un poco de impotencia y frustración hacen que las emociones exploten y todo sea más sensible. Y es que las defensas del organismo contra lo exterior están bajas y estamos más sensibles y una sólo palabra puede hacer que el mundo de desmorone en segundos.

Estás muy triste.” Los ojos no engañan y menos a alguien que se dedica a observar y detectar lo que no va bien, lo que hace que la energía se bloquee, escape o se hunda. La mirada se pierde, el optimismo queda atrás como si fuera una ilusión y la mente incita a la oscuridad más cerrada para recluirse en sí misma. Error. No se puede gastar la energía que queda en meter más el dedo en la llaga. Como me dijo ese persona: “No te ahogues es la pena. Guarda todas tus energías para buscar una solución.” No es conveniente ahogarse en la pena más profunda, pero cuesta. Y duele, duele ese momento en el que no puedes dejar de llorar para extraer toda la rabia, toda la incomprensión, toda la indiferencia y la falsedad con que algunos quieren rodearte. Duele no querer preocupar a los que te quieren y ocultarles tu estado para que no vean la tormenta en que te encuentras. Duele mentir para no deprimir. Duele evitar para no inquietar.

Y en ese momento, cuando todo parece perdido, sólo piensas en alguien que te abrace. Un amarillo que te reconforte y sepa lo que te ocurre sólo con mirarte. Un ángel que te ayude a olvidar la pena para que la energía se equilibre y vuelva el brillo a la mirada. Alguien que vele tu sueño para que el descanso sea pleno y aligere tu pesar.

violetasEs hermoso saber que siempre hay alguien a quien le importas, alguien que si no estás te echará de menos, alguien que te quiere. Basta que dejemos que los sentimientos sean sinceros y se expresen con naturalidad en cada momento, para sentir esa sensación de paz y dulzura que todos necesitamos y que nos alienta para comernos el mundo. Basta un poco de amor para mirar los días con otros ojos y poder seguir adelante desterrando la tristeza y el sentimiento de soledad e incomprensión que ahoga al alma. Tenemos toda una vida para dejarnos querer y ser queridos.

               Regálame tu risa,
               enséñame a soñar.
               Con solo una caricia,
               me pierdo en este mar. 

               Regálame tu estrella 
               la que ilumina esta noche 
               llena de paz y de armonía 
               y te entregaré mi vida.

               Haces que mi cielo
               vuelva a tener ese azul, 
               pintas de colores 
               mis mañanas solo tú.
               Navego entre las olas de tu voz.
               Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
               haces que mi alma se despierte con tu luz.
               Tú, y tú, y tú… 

               Enseña tus heridas y así las curarás.
               Que sepa el mundo entero 
               que tu voz guarda un secreto.
               No menciones tu nombre que en el firmamento 
               se mueren de celos.
               Tus ojos son destellos,
               tu garganta es un misterio. 

               Haces que mi cielo 
               vuelva a tener ese azul,
               pintas de colores 
               mis mañanas solo tú.
               Navego entre las olas de tu voz.
               Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
               haces que mi alma se despierte con tu luz. 
               Tú, y tú, y tú… 
               Y tú, y tú, y tú, y solamente tú 
               haces que mi alma se despierte con tu luz.
               Tú, y tú, y tú… 

               No menciones tu nombre que en el firmamento 
               se mueren de celos.
               Tus ojos son destellos,
               tu garganta es un misterio. 

               Haces que mi cielo 
               vuelva a tener ese azul,
               pintas de colores 
               mis mañanas solo tú.
               Navego entre las olas de tu voz.
               Y tú, y tú, y tú, y solamente tú,
               haces que mi alma se despierte con tu luz.
               Y tú, y tú, y tú… 

               Y tú, y tú, y tú, y solamente tú,
               haces que mi alma se despierte con tu luz.
               Y tú, y tú, y tú…

Sólamente tú, de Pablo Alborán

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