Vivir es un asunto urgente (2)

“A lo largo de nuestra vida se van a presentar ocasiones que van a desafiar la definición que hemos hecho de nosotros mismos para entrar en contacto y acercarnos más a la verdadera realidad de lo que somos. Quedarnos atrapados en el miedo es privarnos de la posibilidad de crecer y evolucionar, y de transformarnos en aquello que nunca creímos posible.”

Dr. Mario Alonso Puig

La vida es un camino que hemos de descubrir. A veces llano y llevadero, a veces empinado y costoso de subir o peligroso en el descenso. Y es en cada nuevo desafío donde hemos de hallar la fuerza para seguir adelante, para vencer la adversidad, para sobreponernos, para crecer y descubrir nuestros límites. Es allí donde tenemos que vencer el miedo para evolucionar. Dejar nuestra zona de confort para encontrar nuevos horizontes que, aunque no siempre pueden parecernos mejores que lo anterior, nos ayudaran a progresar en nuestro camino.

Y para ello hay que vencer lo que Mario denomina venenos. Es aquello que algunas personas querrán ponernos y que pueden tener un efecto muy negativo en nuestra vida, pero que siendo conscientes de ello debemos controlar y evitar que ejerzan el efecto que otros desean.

El primer veneno es la culpa, un sentimiento que hace que la persona que lo siente sea más manipulable. Creo que todos nos hemos sentido alguna vez culpables por algo que habíamos hecho sin la intención que otros le daban. Cuando tienes que estudiar pero no están concentrado y sales a dar un paseo y luego alguien te dice: “¿Y no has estado estudiando?”. O a veces no necesitas ni siquiera que te lo digan tan claramente. Cuando sales del trabajo después de más de diez o doce largas horas y te llaman por teléfono para pedirte algo porque hay otros que sólo viven para trabajar. ¿De veras hay que sentirse culpable por no actuar como otros? ¿Dónde queda la libertad de pensamiento y acción?

El segundo veneno es la desesperanza. Esta clase de veneno lo inoculan personas en general pesimistas y que sólo se sienten cómodas cuando hacen que los demás vean las cosas con las mismas lentes que ellos. Son aquellos que parecen ser más dichosos con las desgracias ajenas o que a toda costa se dedican a pasar los problemas a otros sin plantear soluciones. Es muy triste que alguien tenga este pensamiento y realmente siento pena por algunas personas que conozco y que se encuadrarían en este perfil. Pero lejos de creer que hemos de ser complacientes con ellos, lo que hemos de hacer es ser fuertes emocionalmente para que su veneno no nos atemorice, nos haga siervos de sus deseos y cambie nuestra mirada por otra más gris.

Y por último, como tercer veneno está la humillación. La humillación es lo que te envían aquellos que quieren hacerte sentir como si fueras una persona de menor categoría y que te hacer creértelo y pensar que que los demás te ven así. No cabe duda de que es otra estrategia de algunas personas que saben que si te tienen a su merced acatarás aquello que te pidan puesto que ellos se creen en un escalón superior y con ello tienen poder para hacer y deshacer a su antojo.

Hace tiempo que debieron acabarse las esclavitudes y aún parece que en estos tiempos de dificultades económicas algunos aprovechan cualquier ocasión para reivindicar más colaboración ciudadana, más cohesión social, más solidaridad, pero no se incluyen entre los que deben participar activamente predicando con el ejemplo. Pues bien, ya es hora de crecer y pensar por uno mismo, siendo fiel a los valores más profundos. Porque ningún veneno tiene la potestad suficiente como para cambiar el carácter de nadie y mucho menos de hacernos perder la sonrisa. Así que al levantarnos cada día, recordemos qué somos, quiénes queremos ser y qué es lo que nos puede hacer retrasarnos en conseguirlo. Porque el objetivo será luchar por el antídoto para que ese veneno no consiga distraernos de llegar allí donde podamos ser felices por haber conseguido nuestros sueños.

“Nuestra esencia habita en ese corazón que sólo se escucha cuando se abre la mente y se silencia el murmullo incesante de pensamientos miopes que creen que sólo existe aquello que se puede medir, pesar y analizar como si de un extraño mineral se tratara.”

Dr. Mario Alonso Puig

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