Albert Espinosa: Los amarillos te dan fuerza para luchar

Tres días de descanso han servido para desconectar con la rutina y conectar con la vida. Es hermoso encontrar la libertad mientras lo único que importa es el presente. Sería tan bonito poder hacerlo en cada instante…

Es como cuando vas solo en el coche conduciendo, que todos tus sentido tienen que ir dirigidos a ese momento y no otro. Porque a veces te despistas y piensas en el pasado o en el futuro y no ocurre nada porque no hay nada alrededor a lo que prestar atención en ese momento. Pero en una ciudad o allí donde la sorpresa puede llegar a tener un desenlace poco deseado, ese momento, ese acto de vivir el presente es lo que importa.

Vivir sin planear, sin organizar concienzudamente todo para luego no ser víctima de ello. Dejarse sorprender por cada momento, por la incertidumbre del ahora y la sorpresa de un presente que se reescribe a cada segundo. Hay gente que diría que no puede soportar un presente así. ¿Por qué? Quizás porque están tan centrados en tener una vida tan encasillada que perdieron la facultad de improvisar y de adaptarse a la sorpresas. Pues bien, cuando te das cuenta de lo que pierdes por luchar por una vida racional, es cuando valoras aquello que dejaste de tener.

Hoy Mateo me dio una lección a su corta edad. Y Violeta e Iris, dos niñas adoptadas que tuve la suerte de conocer en el aeropuerto. Los tres, podrían enseñarnos a vivir, a disfrutar, a ilusionarnos, a amar. Porque un instante sirve para decidir dónde poner la mirada y al siguiente volver a decidir de nuevo. Porque en lo natural buscan aquello que les hace felices, contemplando la vida no humana que les atrapa: un pájaro, una flor, el viento… Porque una larga espera en el aeropuerto puede convertirse en una oportunidad para disfrutar y conocer algo diferente a lo habitual. Y, a pesar de todo, se adaptan y entienden que a veces el mundo no sigue lo que uno quiere, pero que todo pasa mejor con una sonrisa.

flor_amarillaQuizás es mi punto de vista que torna a su centro de gravedad. Quizás es el contacto con mis amarillos el que hace que torne con un espíritu sereno y abierto a la verdad. Los mejores momentos ocurren cuando uno se deja llevar y vuelve allí donde unos brazos siempre lo esperan y lo invitan a hablar, cuando los ojos son capaces de ver más allá de su círculo de confort y experimentan la curiosidad por conocer aquello que hay más allá, en el camino de los sueños.

“Yo creo que los amarillos están en este mundo para que tú consigas saber cuáles son tus carencias, para abrirte y para que la gente se abra.[…] Los amarillos te dan fuerza para luchar.”

El mundo amarillo, de Albert Espinosa

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