Si me olvidé de vivir, hoy recordaré aquello que me da vida

La felicidad no está reñida con la enfermedad, sea leve o grave. De hecho, más bien a veces nos sorprendemos cuando, ante la adversidad, las personas se fortalecen y luchar contra su mal hace que brote con más arrojo el río del optimismo, de la sonrisa, de la felicidad al fin y al cabo.

Es hermoso saber que cualquiera puede ser feliz si persigue sus sueños, si camina por el sendero que le marca el corazón. Y es que a pesar de mi afonía, de la tos, de la falta de descanso, de los desvelos… puedo decir que me siento feliz porque lo que me rodea es mejor de lo que el día a día me permite ver. Porque lo que quiero cada vez está más anclado dentro y se asienta para que pueda luchar por ello. Porque siento que las personas a las que amo también son felices, aunque no todas estén cerca para comprobarlo. Y si a veces la intuición me hace ver un espejismo, trabajaré para que aquello se haga realidad.

verde_violeta“De tanto correr por la vida sin freno, me olvidé que la vida se vive un momento.” De tanto pensar, nos olvidamos de vivir, de demostrar, de amar. Ya es tiempo de dejar atrás aquello que nos impide disfrutar de cada instante y recordar lo que nos llena, lo que nos alegra, lo que nos da vida.

Hoy llueve, truena y relampaguea en un sábado gris de otoño. Pero en el fondo, brilla con fuerza mi color.

                   De tanto correr por la vida sin freno,
                   me olvidé que la vida se vive un momento.
                   De tanto querer ser en todo el primero,
                   me olvidé de vivir los detalles pequeños.

                   De tanto jugar con los sentimientos
                   viviendo de aplausos envueltos en sueños,
                   de tanto gritar mis canciones al viento,
                   ya no soy como ayer ya no sé lo que siento.

                   Me olvidé de vivir, me olvidé de vivir…
                   Me olvidé de vivir, me olvidé de vivir…

                   De tanto cantarla al amor y la vida,
                   me quedé sin amor una noche de un día.
                   De tanto jugar con quien yo mas quería,
                   perdí sin querer, lo mejor que tenía.

                   De tanto ocultar la verdad con mentiras,
                   engañé sin saber que era yo quien perdía.
                   De tanto esperar yo que nunca ofrecía,
                   hoy me toca llorar y yo que siempre reía.

                   Me olvidé de reír, me olvidé de vivir…
                   Me olvidé de vivir, me olvidé de vivir…

                   De tanto correr por ganar tiempo al tiempo,
                   queriendo robarle a mis noches el sueño,
                   de tantos fracasos de tantos intentos,
                   por querer descubrir cada día algo nuevo.

                   De tanto jugar con los sentimientos,
                   viviendo de aplausos envueltos en sueños,
                   de tanto gritar mis canciones al viento,
                   ya no soy como ayer ya no sé lo que siento.

                   Me olvidé de vivir, me olvidé de vivir…
                   Me olvidé de vivir…

                   Me olvidé de vivir, de Julio Iglesias

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