El pulso como elemento de diagnóstico (1)

Desde la antigüedad, la medicina china hizo uso de diversos elementos para diagnosticar. Uno de esos elementos que hoy día sigue estando vigente es el pulso. Según la RAE, el pulso es el “latido intermitente de las arterias, que se percibe en varias partes del cuerpo y especialmente en la muñeca“.

En medicina china, el pulso es un indicador de la abundancia o escasez de energía y sangre que hay en el organismo y, además, sirve para determinar cuál es el estado de la energía de los órganos y entrañas. Los cinco órganos principales se relacionan con el pulso puesto que:

  • El corazón hace circular la energía y la sangre, y las distribuye por todo el cuerpo. Es la fuerza motriz de la formación del pulso.
  • El bazo y el estómago son la fuente de transformación de la energía y la sangre, a partir de la transformación y el transporte de los alimentos. Además, el bazo tiene asociada la función hemostática que controla la sangre dentro de los vasos sanguíneos.
  • El pulmón controla la respiración y es el lugar de reunión de los vasos del cuerpo. La sangre se distribuye a todo el cuerpo por el corazón y con ayuda de la función de distribución y descenso del pulmón.
  • El hígado regula la cantidad de sangre que circula en el cuerpo a través de su función de drenaje y evacuación.
  • El riñón controla la médula que se transforma en sangre (hematopoyesis) y además conserva el Jing o esencia, que es fundamental para la formación de la sangre.

Por ello, el pulso permite localizar la enfermedad (externo – interno), determinar su evolución, establecer la naturaleza de la enfermedad (calor – frío) y el predominio o insuficiencia de la energía vital (plenitud – vacío).

En general se habla de dos tipos de pulsos:

  1. Los pulsos de todo el cuerpo tratan de captar en las tres regiones del cuerpo (cabeza – miembros superiores – miembros inferiores) los tres niveles (Cielo – Hombre – Tierra).
  2. Los pulsos de Cun Kou que se toman sobre la arteria radial en la muñeca. Estos pulsos se toman en ambas muñecas estableciendo tres zonas y en cada zona tres niveles de profundidad (superficial – medio – profundo).

Hablaré a continuación con un poco más de detalle de los pulsos de Cun Kuo o pulsos radiales puesto que son los que se utilizan en práctica clínica de forma común para diagnóstico. El pulso se toma sobre la arteria radial, en el lugar de paso del meridiano de Pulmón, que es el órgano en el que comienza y finaliza el ciclo de circulación de la energía de los meridianos. Así pues, las tres zonas para tomar el pulso son:

  • Zona pulgar, situada en el punto Taiyuan (9P) o zona más cercana a la mano
  • Zona barrera, situada en el punto Jinqu (8P)
  • Zona pie, situada en el punto Lieque (7P) o zona más interna de la muñeca

La siguiente imagen muestra la relación que en el Nan Jing se establece entre cada zona y los Zang-Fu. A nivel superficial, con una leve presión se pueden identificar los puntos de las entrañas, mientras que a nivel profundo encontramos el pulso de los diferentes órganos principales. A nivel general, la zona pulgar muestra el estado del recalentador superior; la zona barrera muestra el estado del recalentador medio; y la zona pie el estado del recalentador inferior.

mtc_pulsos_radiales

El pulso fisiológico o pulso normal se presenta en las tres zonas descritas, de forma que haya cuatro latidos por cada respiración (inspiración y espiración). El pulso no es superficial ni profundo, se encuentra calmado y es regular, escurridizo y ondulante. El pulso normal es pulso que tiene:

  • Energía del estómago porque es el cielo posterior, principio de formación de energía y sangre.
  • Shen puesto que es un pulso armonioso y tiene fuerza.
  • Raíz o energía del riñón, dado que es el cielo anterior, la fuente de vida. Si la energía del riñón es suficiente, el pulso de la zona pie a la presión se bate con fuerza.

Aunque el pulso debería tomarse por la mañana en ayunas, ciertamente para diagnosticar hay que trabajar con el paciente en diferentes horas. Por ello es importante el procedimiento con el fin de realizar un buen diagnóstico. Para ello se colocará al paciente en posición de decúbito supino, con las palmas de las manos hacia arriba y se dejará reposar durante unos minutos antes de tomar el pulso para que muestra su situación de forma más realista. Después se palpará el pulso en ambas muñecas, realizando los diferentes grados de presión y determinando el estado de cada órgano.

En medicina china se citan 28 pulsos patológicos. Lo cierto es que se requiere mucha práctica y sensibilidad para llegar a descubrir tantos matices, así que en esta entrada únicamente dará algunas pequeñas pinceladas de cómo empezar a practicar este arte. Por ejemplo, para iniciarse en el diagnóstico por pulso podemos seguir las siguientes reglas:

  1. Determinar el emplazamiento del pulso: si es superficial indica síndrome de exterior, si es profundo indica síndrome de interior.
  2. Definir la velocidad del pulso: si es rápido indica síndrome de calor, si es lento indica síndrome de frío.
  3. Distinguir la forma del pulso: si es pequeño indica vacío o insuficiencia de energía y sangre, si es grande indica abundancia de energía y sangre.
  4. Definir la fuerza del pulso: si es débil indica síndrome de vacío, si es fuerte indica síndrome de plenitud.

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