Organizaciones sostenibles

Ayer tuve la suerte de escuchar a una persona que, aprendiendo de la experiencia, desea poder ayudar a otros para conseguir organizaciones sostenibles que se apoyen sobre una cultura empresarial en la que todos remen a una y en la que el talento sea lo que mueva sus engranajes para saber reinventarse y crecer con inteligencia emocional.

Lo cierto es que dicho así, suena… demasiado bonito para ser verdad. Pues no, creo que puede ser real, pero el primer paso para ello debería ser, claro está, aceptar que la realidad de una organización si bien es buena hay que saber cómo gestionarla. Que a veces una ayuda experta es necesaria y que, por muy perfecta que parezca una situación, siempre se puede mejorar y aprender un poco más. Sin esta reflexión sincera desde la cúpula -y los demás niveles- de la organización, será difícil trabajar para conseguir la deseada sostenibilidad.

En cualquier caso, creo que este tema es muy importante actualmente así que abriré la nueva línea de “Organizaciones sostenibles”, donde intentaré ir aportando cuestiones para reflexionar y espero que algunos lectores compartan experiencias para aprender entre todos, cómo ser líderes trascendentes y potenciar el talento allí donde estemos.

Según la RAE, sostenible es un proceso que puede mantenerse por sí mismo. Por ejemplo, un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes.

Así pues, una organización sostenible sería la que siempre prosperaría y, literalmente, no necesitaría ayuda exterior para ello puesto que sus recursos siempre serían productivos. Eso sólo se consigue si cada recurso hace algo que le gusta, tiene claro cuál es su misión, cuál es su aportación en la empresa y su trascendencia. Si vemos con más detalle las organizaciones implicadas en la economía sostenible, podremos observar algunas características que las identifican:

  • Se adaptan a la nueva realidad socio-económica, empezando por la mejora de las relaciones con su primer cliente: sus empleados.
  • Cuidan el desarrollo de las personas para potenciar el talento y el desarrollo de líderes trascendentes.
  • Se desarrollan en un clima de cooperación y confianza donde tiene menos presencia la competitividad.
  • Construyen y difunden unos valores corporativos que los empleados sientan como propios.
  • La organización del trabajo deja de seguir la consecución de resultados y se basa en misiones. Además, la gestión integra tangibles e intangibles.

Como antes decía, la definición suena casi a utopía en estos tiempos que vivimos en los que podemos escuchar allá donde estemos gente descontenta con su trabajo, sin motivación y para los que, en muchos casos, el trabajo es sólo trabajo. Sin embargo, creo sinceramente que todo es posible y siempre que las personas concilien posturas y descubran que tienen un mismo objetivo y deseen conseguirlo, podrán empujar al mismo tiempo para construir el camino que les lleva a mejorar y alcanzar la meta. Como primer paso, sólo hay que ser humilde y querer hacerlo… de corazón.

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