Divagaciones internas, día 8

Querido corazón,

La ilusión ha vuelto, renovada, para quedarse.

Hacía mucho tiempo que no sentía de nuevo la impotencia de no poder hacer las cosas bien, cuando es lo único que se desea. La frustración por caminar contra la dirección que había decidido, sin saber el por qué.

Porque hay batallas que se han de librar con hechos y sobre ellos. Porque las palabras de muchos son pasajeras y las lleva el viento, allá por donde sople. Lo que hoy es blanco mañana es negro y torna en gris cuando interesa. Es lo que tú muy bien has dicho: hay cosas que en algunas esferas no quieren ver, ni escuchar, ni palpar. Las miserias de la cruda realidad -que yo creo que no lo son tanto- deben ser muy malas para aquellos que ya se han acostumbrado a vivir entre bambalinas tejiendo sus negocios, pues muestran una realidad bien distinta a aquellos que cubren su falta de planificación y su egoísmo con un trabajo de la mejor calidad teniendo en cuenta unas condiciones en muchos casos rudimentarias. Hechos, que deberían redundar en derechos. Pues si al final se consigue el objetivo deseado a pesar de las carencias manifiestas de comunicación y más de un despropósito en la gestión del camino para alcanzarlo, ¿no es de buen sentido común que se compartan las experiencias sucedidas, se aprenda de los errores y se repartan los beneficios conforme la colaboración realizada?

¿No has pensado a veces por qué no tienes una vida normal? ¿Por qué no puedes tomar un café relajado un día cualquiera? ¿Por qué la memoria se olvida de aquello que siempre recuerdas? ¿Por qué tú ya no sueñas? ¿Por qué no echas de menos el calor de una pareja? ¿Por qué están cansado si no andas apenas? ¿Por qué las noches pasan rápido y casi ni te enteras? No sé si es normal lo que yo espero… pero tengo claro que no es eso.

Quiero vivir y sentir. Quiero disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, que cuestan muy poco y aportan tanto. No quiero grandes tesoros, ni regalos, ni una vida solucionada. Quiero ayudar a los demás y conseguir que mi presencia les haga un poquito más felices. Y creo que estoy en el buen camino.

Mi peluquero es un chico especial. Aún no me preguntes por qué, pero la intuición me dice que podemos ser grandes amigos; además sólo me ha costado casi siete años encontrarlo. Él es indio y vino a esta ciudad hace menos de un año, creo recordar. Ahora que ya está instalado y que su negocio va bien -lo justo para vivir- traerá a su mujer y a su hija casi recién nacida con él. Pues lo que parece un acto natural y que todos desearíamos para con nosotros mismos, le está costando más de lo que parecería. Son personas como él las que me animan a luchar por un mundo mejor.

Él ama su trabajo, pone todo lo que tiene para hacer un trabajo estupendo, es sincero y genera confianza aunque no medies con él más que diez palabras, te dice cómo has de cuidarte y encima es tan humilde que el precio que le pone a las cosas es más que justo. Me contaba ayer que una señora no hace mucho vino a su peluquería, recomendada por una amiga y le dijo que quería cambiar de aspecto. Que le habían dicho que confiara en él y que no tenía muy claro qué quería, así que se ponía en sus manos. Pues bien, él hizo lo que creía que era un cambio… el mejor cambio para ella. Y como todo, al terminar, ella se veía un poco rara y probablemente no estaba muy convencida de que aquello fuera lo mejor. Dice que una de las señoras que aguardaban su turno, cuando ella se fue, le comentó que la señora estaba tan guapa ¡que parecía que le habían quitado diez años! Cuál fue la sorpresa días después, que la señora apareció con su marido en la peluquería y él le dijo: “Es la primera vez que ella se corta el pelo y cuando llega a cada no me pregunta: ¿qué tal estoy? Porque es la primera vez en mucho tiempo que le dije “Cariño, estás muy guapa.”

A mí, me parece un buen ejemplo a seguir e imitar. Con su trabajo ayuda a los demás y con su voluntad y entrega para hacerlo lo mejor posible, consigue la lealtad de la clientela y la posibilidad de crear y seguir aprendiendo en ese clima de confianza mutua.

Ilusión renovada. Ilusión para tejer la red de confianza que un día sirva de sostén a esa nueva vida que quiero. Esa en la que quiero que tú estés latiendo siempre con fuerza y amor.

flor_rojo_amarillo_agosto14

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