Gracias a ti por ser como eres

Ayer fue un día especial, diferente… supongo que inolvidable, pero sobre todo feliz.

Este año podían haber cambiado tantas cosas… Que lo han hecho, a pesar de que no todas las que me hubiera gustado han sido realidad, pero lo cierto es que ha habido más que motivos para estar feliz y continuar queriendo afrontar nuevos retos, disfrutar de los éxitos pero también de las oportunidades que el camino te da para equivocarse y aprender que todo tiene su valor y su contribución a lo que uno es (no sólo en la cáscara, sino en la esencia).

El verbo que está más de moda en las últimas semanas es “socializar”, no sólo por la época sino porque a veces hasta las conciencias más testarudas se dignan a escuchar y abrir un poco la mente para darse cuenta que nadie tiene verdades absolutas y que es mejor que uno más uno sean tres que uno y medio.

Algunos podrían decir que soy poco sociable. Otros todo lo contrario. Lo cierto es que desde hace tiempo prefiero elegir mi vida social porque no soy de las que la usa para ser protagonista. Más bien si he de serlo, que sea haciendo de anfitriona o aportando mi granito de arena a una montaña u otros granitos que buscan crecer y ser felices en la vida.

Ayer me emocioné compartiendo una agradable tarde con mis compañeros de trabajo. No tener expectativas hace simplemente te dejes sorprender. Y con un poco de alcohol supongo que todos abrimos la puerta un poquito más a que otros nos conozcan y descubran quiénes somos.

Desde el recuerdo ahora sé que el año pasado ya presagiaba mi despedida, el cambio. Tras una velada de burbujas doradas donde todo parecía ideal, lo que importaba eran más las apariencias que los sentimientos. Quiero creer que ahora hay algo que es diferente. Quiero creer en el sentimiento que ayer me emocionó al escuchar a mi jefe y que en los últimos días me ha despertado las ganas de seguir creyendo en utopías y crear, imaginar, luchar, confiar, motivar y conseguir transformarlas en realidad.

Debe ser que hoy se ha despertado mi mente reflexiva y mira desde la distancia y con perspectiva. En estos momentos diría que a veces me siento como la pasta que amalgama la diversidad, la que hace que no sean tan rasposas las aristas del carácter que a veces se exterioriza agresivo y un tanto irrespetuoso. No tengo claro del todo si ese es mi lugar en esta partida que ahora juego, ¿por qué no? Sólo es cuestión de mantener la disciplina del autocontrol y dejar pasar las iras y los desplantes a través del cuerpo y la mente para que no queden bloqueando lo bueno que hay por aportar. No pinta a tarea fácil, pero nunca ha habido reto que se resista, ni promesa que no cumpla si de mí depende.

Si no ha habido más cambios en mi vida, quizás es porque mi subconsciente no ha querido que los hubiera. Nunca lo sabré, pero sí sé que nada puede seguir igual. Que sin querer hacer valoración del año 2015, son más los motivos por los que agradecer a la vida que haya sido un año maravilloso, que los que hacen que algunos nubarrones cubran a veces la luz del camino. Porque este año he de agradecerle al destino haberme presentado y permitirme conocer a grandes personas, algunas con un corazón bondadoso, sincero y humilde, otras un poco más tercas e incrédulas, pero todas ellas grandes personas.

Me emociono al pensar en ellas y es que en este mundo que vivimos en el que prima la no expresión de los sentimientos, necesita urgentemente que sean expresados. Necesita más “te quieros” sinceros sin buscar más motivo que agradecer, que compartir, que disfrutar de la compañía de los otros. Necesita más risas y carcajadas de alegría, que contagien y enamoren. Que te abracen y se genere doble energía positiva para inundar el espacio que nos rodea. Gracias a todos ellos, por confiar en mí, por estar cerca, por enseñarme cuando estoy equivocada, por escucharme a pesar de mi ignorancia, por defenderme a pesar de mi juventud, por quererme y desear que esté cerca… por encima de todo.

Hay una frase que desde hace años grabé en mi mente para regalarla a esas personas maravillosas que te acompañan en el camino y jamás te fallan. Ayer quería agradecer su generosidad y entrega a las dos personas que me han guiado en los últimos meses a través de mi oscuridad y que se han preocupado viéndome sufrir. A una de ellas pude regalarle mi agradecimiento en persona, la otra me sorprendió regalándome a mi tan bellas y sinceras palabras. Fue la mayor sorpresa y el mejor regalo para terminar el día:

“Gracias a ti por ser como eres”

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