William W. Purkey: Tienes que bailar…

“Tienes que bailar como si nadie te estuviera viendo,

amar como si nunca te hubieran herido,

cantar como si nadie te estuviera escuchando

y vivir como si el cielo estuviera en la tierra.”

William W. Purkey

Dicen que la noche de san Juan es mágica. Que es momento para quemar aquello que quieres dejar atrás o pedir deseos y poner hierbas en la casa para protegerse. Más allá de leyendas y supersticiones, el momento en que llega el verano puede ser bueno para abrir la mente y recibir el verano, esa energía que se expande en todas direcciones y pide alegría, libertad, movimiento… como la juventud.

Tarde de paseo en compañía de amistad de la buena. Noche de celebración alrededor de una mesa, compartiendo clásicos culinarios -tortilla, jamón, pan con tomate, espárragos-, sonrisas, recuerdos, intimidades y sin que falte el postre: coca y cava. Y a falta de petardos, buenas fueron unas pequeñas bengalas que iluminaran la noche con sus estrellas y despertaran a los niños que todos llevamos dentro.

Y de regreso a casa mi mente buscaba algo que le sirviera de colofón para una gran noche. Fue esta cita que recoge tanta verdad. La vida nos pone a prueba desde que nacemos para que aprendamos a ser conscientes de nuestra propia realidad, pero somos tan opacos a veces con nosotros mismos que no escuchamos nuestra voz interior. Y es cuando en algunas ocasiones nos oscurecemos y nos ocultamos dentro de nuestro caparazón porque pensamos que así evitaremos el dolor del camino y las inclemencias del tiempo. Qué gran error es pensar que eso nos ayudará a crecer… sólo es tiempo perdido, salvo que ello sirva para darnos cuenta que hay una voz, interior, que no habla, que nos guía cuando la luz exterior parece extinguida.

Bailar… sin miedo a que nos vean, a que nos critiquen, a que nos envidien. Y quien dice bailar, dice cualquier acto externo que llame la atención de los que nos rodean.

Amar… sin censurar el sentimiento, sin evitar que nos amen profundamente. Esto cuesta en esta sociedad en la que el amor se vuelve una obligación, en la que las parejas sobreviven porque se han acomodado y han olvidado los principios del amor que se renueva cada día. Cuesta confiar ciegamente en el amor que se entrega sin condiciones, que abre sus brazos y muestra una mirada clara y limpia, pura. Cuesta desnudarse al otro sin pensar, sólo sentir con el corazón mientras la mente descansa. Ojalá las personas se den cuenta de lo bello que es amar, de verdad, porque yo aún creo que el amor mueve el mundo.

Cantar… porque cantando se expresa el sentimiento, ya sea alegría o pena. Porque lo que importa es expresar lo que se quiere decir, sin importar el qué y el cómo si sirve para ser conscientes de lo que dice la voz interior.

Y vivir como si el cielo estuviera en la tierra… Vivir plenamente, en el presente, sin pensar en ayer ni el mañana. Vivir aprendiendo de cada instante, disfrutando de los pequeños instantes que van dejando huella en nuestro camino, respirando la ternura, la bondad, la paz y la intensidad de lo que nos rodea y sintiendo la energía de aquellos que nos rodean, con especial atención de aquellos que nos quieren y a los que queremos.

Bailar, cantar, amar y vivir. ¡Qué más le podemos pedir a la vida! Si somos auténticos, sabremos encontrar en esta cita el camino para vivir más plenamente.

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