Diferencia entre grupo y equipo

“Puedes diseñar y crear, y construir el lugar más maravilloso del mundo, pero se necesita un equipo de personas para hacer el sueño realidad.”

Walt Disney

Esta semana he viajado por trabajo y por placer. Tenía una agenda, unos planes y unas expectativas profesionales y personales, y casi todas han tenido que cambiar por circunstancias del guión de la vida. Así es el día a día, que hay que saber tomarlo como viene -porque no hacerlo sería un suicidio en toda regla-, aceptarlo y seguir manteniendo una sonrisa para afrontar todo lo que el presente nos depare.

En la reflexión mundana que todos hacen de perder y ganar, no sabría decir si con tanto cambio, en la globalidad, he ganado o he perdido. Lo cierto es que ni me lo he planteado. Diría más bien que ya estaba predispuesta a que todo podía ser como se esperaba… o diferente, por lo que esto me ha servido para encontrarme con una sonrisa y un discurso que, ahora, visto desde la calma y la cercanía del momento, me sorprende gratamente. Cierto que todo no ha sido tan tan bueno, porque lo que tiene querer hacer de todo y aprovechar al máximo si no se repone con alimentación y descanso, es que la energía se agota y ha habido algún momento en el que las pilas estaban en mínimos. ¡Pero eso tiene fácil solución!

¿Y qué tiene que ver todo esto con grupos de gente o equipos? Pues mucho o poco al mismo tiempo. Lo cierto es que si de algo me ha servido tomar perspectiva esta semana y tener un poquito más de tiempo para conversar con mis compañeros de trabajo y pensar en soledad, es para darme cuenta que lo que a veces queremos llamar equipo no es más que un grupo de gente que trabaja en un mismo sitio. Y es justo esta diferencia, el hecho de que para ser un equipo hay que tener un objetivo compartido que nos mueva a todos, el que nos hace enfadarnos a veces, contestar lo que no es oportuno y discutir más de la cuenta.

Y la cuestión es: ¿por qué no ser un equipo?

Yo conozco mis respuestas y las podría predicar. De algunos de mis compañeros, sé que comparten el fondo y casi todas las formas que pudieran darse a este punto para llegar a la misma conclusión: sin equipo no conseguiremos el objetivo común. Sin embargo, de otros que me gustaría que formasen parte de este equipo, me falta entender sus posturas por más que nos diferencie la edad, la educación o el carácter, porque a la fecha no entiendo su estrategia individualista y autoprotectora. Los tiempos cambian y quedarse atrás ejecutando las mismas tareas, de la misma forma y proteger un trabajo para que nadie opine ni permita mejorarlo, a mi entender es quedarse atrás e impedir la evolución natural que la vida nos exige para crecer.

Con tanto cambio de planes, esta semana no he podido disfrutar de un acontecimiento anual en el plano profesional más que unas horas. Pero hoy, desde la calma he descubierto las dos citas que abren y cierran este post y que quería compartir por ser tan oportunas. Porque el trabajo en equipo es cierto que no siempre es el mejor modelo, pero en un trabajo que requiere innovación, como dice George Clements, es vital. Vital porque la aportación de ideas enriquece, porque el desarrollo de las mismas permite madurarlas, detectar carencias e identificar mejorar… lo que hace que el resultado sea, como diría un buen amigo, espectacular.

Y, aunque parezca paradójico, en esta semana en la que parecería que ha primado el aspecto laboral-profesional por encima del personal, son los momentos compartidos en confianza con compañeros y amigos los que me han servido para observar los primeros desde otro punto de vista y sacar conclusiones sobre lo que debería cambiar para mejorar la situación presente.

Recuperar la intuición ha sido la mejor aliada para disfrutar del presente y hacer de cada momento una terapia propia y a veces compartida para seguir creciendo. Hay mucho de mí que algunos no conocen, pero desde mi yo sé que renunciar a unas horas de sueño por conversar con un amigo, abrazarlo y hacerlo sonreír fue lo más gratificante que hice esta semana y uno de los recuerdos que me acompañarán siempre. Seguramente a veces uno sólo puede aportar su presencia y compañía, su cariño y su sonrisa, pero en este mundo de hoy, a veces eso ya es suficiente.

“En una cultura de innovación el trabajo en equipo es vital. Cuantas más personas puedan estar involucradas, tanto en el desarrollo de las ideas como en la implementación de los proyectos, más se enriquece el proceso.”

George Clements