Sembrar y cosechar 2ª parte

“Si quieres sentirte realmente viva atrévete a afrontar nuevos retos.
Lo que importa no es el resultado sino intentarlo.
Cuando te arriesgas a hacer algo nuevo descubres cosas sobre ti misma o sobre los demás.
La vida siempre te presenta oportunidades y retos para que te superes y crezcas.
Se abre paso a través de ti para cumplir su propósito de creación y manifestación.
No has de competir con nadie, sólo dar lo mejor de ti y ser tú misma.
Agradécele que te haya elegido y disfruta.

Concilia tu intrepidez de afrontar nuevos retos con tu afán por conseguir ciertos resultados.”

Una amiga me envió esta cita hace semanas. Durante meses he seguido pensando que hacer un cambio grande en mi vida haría que todo cambiara… Y apareció una oportunidad a la que me aferré como caída del cielo para buscar ahí lo que no encontraba. Pero al final, parece que fue un momento más de aprendizaje en esta vida. Porque hace tiempo que dejé de creer en la casualidad y a pensar que cada momento nos sirve para aprender algo; que cada persona con la que nos cruzamos en nuestro camino es un motivo para que ambos aprendamos, crezcamos y seamos mejores.

Lo cierto es que cuando me desconecto de la rutina laboral siento que el cambio no está fuera, sino que ha de ser interno. Ha de ser un cambio desde dentro, desde la voluntad y el convencimiento de que lo que quiero es más sencillo de lo que parece y el subconsciente lo sabe.

Quizás es una cuestión de repetir ese mantra y actuar en consecuencia el tiempo suficiente para que el cambio sea firme. Para que nada lo impida, para que se forje una nueva rutina y la del pasado se quede en el olvido y se instaure un nuevo camino que dibuje un nuevo horizonte. Hay que rescatar la voluntad para que no se deje vencer por la falta de energía, sino que renazca con ilusión por lo que puede llegar, por lo que desea que llegue.

Hoy es la noche de San Juan. Una noche que tantos consideran mágica… No sé si hay algo de cierto en ello, pero sí creo en la energía que fluye en estos días. Una energía que con magia o sin ella hace que algo brote desde dentro de nosotros para sacar la ilusión, la alegría y la amistad.

Nuria, gracias por estar ahí y sacudirme cuando más lo necesitaba. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero estos días de paz intento despertar a la niña aventurera y tenaz que estaba adormilada desde hace tiempo para que me ayude a seguir reinventándome. Por suerte, no hemos nacido sólo para sobrevivir, sino para vivir y dejar huella. Y esto nunca se olvida.

Hace ya casi siete años que inicié este largo camino con un objetivo: compartir para ser feliz. Y es lo que en una noche tan especial, quiero seguir haciendo. Porque hay muchas personas ahí afuera que confían y creen en mí. Si yo creo en mí, sólo es cuestión de perseverar para ponerme al día con aquellas promesas que hice y que aún tengo por cumplir. Porque lo prometido, es deuda… y más que una obligación, para mí es un orgullo poder compartir con otros lo que sé… lo que soy.

En las estrellas de esta noche, confluirán nuestras miradas.