Divagaciones poéticas, día 12

Querido corazón,

Has vuelto a cargarte de energía. Han llegado los días de primavera en los que el sol calienta tu rostro, en los que vuelves a recorrer las calles a media tarde buscando un atardecer con el que agradecer que el día te trae momentos, buenos momentos para recordar, para disfrutar, para reír, para amar.

Fluye y se desborda la energía de primavera: fresca, joven y traviesa. Ves la luna creciente que te atrapa como si fuera una telaraña y te envuelve en una capa de sensualidad que no siempre se puede expresar. Cautivo, a veces, el amor que te inunda, se pierde sin ser compartido. Estás rebelde, con causa. Lo ves claro, transparente. Basta de ser pequeña cuando conoces tu grandeza. Basta de dudar, si confías plenamente en tus actos y sus consecuencias. Sólo lo haces porque respetas y eres prudente, porque pones un poco de razón cuando los impulsos te asaltan. Y es que esperas y deseas que todo se ordene y que puedas entregar el amor con dulzura a quien amas, a quien lo ve sin creerlo, a quien hace tiempo que no lo esperaba, a quien merece encontrarlo y disfrutarlo a tu lado.

Has descubierto más de una gran persona en las últimas semanas y eso te llena de alegría. Sentir que la confianza puede existir desde que conoces a alguien te llena de satisfacción. Y que alguien sepa interpretar tu estado a través del sonido de tus palabras ya te resulta sorprendente. Quizás ha llegado el momento de que sorprendas y te dejes sorprender también.

Porque llegó el cambio para instalarse, para desordenar lo que estaba ordenado. Y te queda la gran tarea de empaquetar tu vida, la de los últimos cuatro años, y cambiar las paredes de tu hogar por algo que sea más tuyo, que sea tu hogar. El hogar acogedor que siempre soñaste, aquel donde las miradas hablan, donde compartir alrededor de una mesa y disfrutar largas noches de conversación sincera. El hogar donde el amor inunde todos los espacios y reine la paz y la serenidad. Porque más allá de lo material, ese lugar recoge tus anhelos, tus desvelos, tus sueños y las renuncias de muchos años de juventud que ahora quieren saldarse a favor del amor.

Quiero que cada día sea único. El presente es lo único que tenemos para estar, para ser, para sentir. Y que el futuro sea algo que hagamos cada día. Porque cuanto más dejemos de amar en el ahora, más lejos estaremos de estar presentes.

Anuncios